LA NUESTRA FUTBOL FEMENINO. HISTORIA Y FUTURO.

 

PROGRAMA EN LA VILLA 31 DE RETIRO

 

Desde finales de 2007 la actividad se inicia en la Villa 31 de Retiro, CABA, produciendo protagonismo e impacto en la comunidad a través de dos logros fundamentales para el grupo de jóvenes: el espacio para entrenar en la cancha además de un horario especifico de entrenamiento para mujeres, el trabajo se ha desarrollado en el mismo barrio y esta situación ha derivado en implicancias importantes para las  mujeres jóvenes. El fútbol femenino cobró visibilidad,a partir del armado de campeonatos por parte de las chicas. Este fue el punto de inicio para el nacimiento de una competencia para mujeres en el marco de los campeonatos de varones tradicionales del barrio, con un horario asignado para el torneo de las chicas con equipos de adentro y fuera del barrio, además de la consolidación de un espacio grupal en el cual las jugadoras expresan y aprenden nuevas formas de resolución de conflictos, se establece identidad y pertenencia, así se formalizó el nombre del equipo: Las Aliadas de la 31,  y se canalizan las diferentes problemáticas que viven desde su condición de mujeres jóvenes en situación de exclusión social. 

Más de 200 chicas han pasado por la actividad durante estos 6 años haciéndose dueñas del juego, de ese rato de cancha y de disfrutar al máximo del deporte que más les gusta.

 

 

 

Como población respiramos fútbol en todos los rincones. Forma parte de conversaciones, de identidad, de pasión y de juego. Sin embargo a las mujeres se nos asigna el rol de espectadoras. Despegar de este prejuicio en un contexto social particular ha constituido nuestra lucha. A la vez, estos encuentros nos han ayudado a descubrir las formas de exclusión a la que las jóvenes son sometidas a diario. Con todo podemos decir que, si bien no está a nuestro alcance presentar soluciones a todos los problemas, si hemos avanzado en propiciar un espacio del cual las chicas se han hecho dueñas y lo siguen construyendo con su lenguaje, costumbres y presencia. 

Encuestas diversas efectuadas por ejemplo en España, revelan que las mujeres acumulan un déficit de 62 minutos diarios respecto a los varones en relación al tiempo libre que incluye al deporte, aficiones y juegos, medios de comunicación, vida social y diversión. También se confirma que las tareas domésticas y el cuidado de niños y ancianos sigue siendo una tarea eminentemente femenina. Todo esto enmarcado en mujeres de extracción social humilde,  las carencias de tiempo dedicado a actividades deportivas se extrema.

 

En la última década se ha hablado a menudo de la feminización de la pobreza. Estos procesos son fruto de cambios estructurales de un alto impacto social sea en el campo de la economía, del trabajo o de la familia. Existen algunos cuya confirmación empírica está hoy ya acreditada: las dificultades de ingresos que acarrean el cese o los empleos de bajos salarios, muy abundantes entre las mujeres; el crecimiento de las rupturas familiares, que genera una fuerte debilidad económica y una fuerte sobrecarga de responsabilidades para la mujer; las bolsas de pobreza en las edades avanzadas; las desigualdades económicas ligadas a factores étnicos. También se pueden mencionar otras formas de pobreza, generadoras de exclusión como el uso desigual del tiempo y los desequilibrios en la distribución del trabajo doméstico; la violencia de género o la explotación sexual, que, en este caso, empobrecen la identidad personal de las mujeres. 

 

 

ANALISIS DESDE UNA PERSPECTIVA DE GÉNERO

 

Desde la infancia es habitual que se estimule en los varones el deporte en general, y el fútbol particularmente, en nuestra cultura; inicialmente se la trata como una actividad recreativa, un juego donde el niño incorpora valiosos elementos para su desarrollo psico social. 

En primer lugar, se trata de una actividad necesariamente grupal, rasgo que favorece la internalización de vínculos, la comprensión de la relación social, la organización interna, la incorporación de valores tales como la solidaridad y el compañerismo; se trata de un aprendizaje temprano de tolerancia a la frustración y a las dificultades inexorables, siempre implicadas al integrar un colectivo, y el ensayo de modos de resolución de las mismas. Desde pequeños se les anuncia que vivirán en un espacio social, que deberán compartir: se los prepara para participar de lo público. 

A su vez la experiencia deportiva estimula en ellos el empleo del cuerpo y sus vastas posibilidades de movimiento como fuente de experiencias placenteras, los incentiva a atribuirle una serie de aptitudes a ese cuerpo, a representárselo como algo propio valorable cuyo ejercicio es efectivamente valorado por el entorno. 

Por último, al integrarlos a una de las actividades más profundamente arraigadas en nuestras costumbres, se les ofrece desde el espacio cultural – social un importante referente identificatorio, constitutivo de la identidad, del “ser argentino”, de un modo atractivo y protagónico. 

Si la cultura ofrece experiencias y espacios destinados a la recreación y el aprendizaje, el acceso a los mismos debería estar garantizado para todos sus integrantes. Por el contrario, parece insólito pensar a una niña llevando a cabo estas prácticas, integrando estos espacios. El deporte en general, y el fútbol en particular, resultan ejemplos válidos para analizar la inequidad de género arraigada en las prácticas más cotidianas y difundidas, permiten entrever cómo, tempranamente, a mujeres y varones les están reservados lugares dispares, pre delimitados por pautas culturales estereotipadas.

Es habitual el estereotipo de la mujer incapaz de compartir con sus pares, individualista, envidiosa, no apta para participar de proyectos grupales, menos aún si éstos implican la interacción con otras mujeres. Esta concepción de la mujer oculta tras el velo de lo natural y originario aquello que es construcción social ¿Acaso es habitual que se estimule en las niñas el ejercicio de actividades que impliquen una organización de grupo, con un objetivo común que implique el esfuerzo de un trabajo conjunto con sus pares, como las prácticas deportivas? El fútbol femenino está aislado como fenómeno social, no está contemplado como posibilidad de expresión válida para las mujeres, resulta difícil encontrar un lugar que nos permita concebir que no es malo que las mujeres se junten para hacer lo que les gusta. Tempranamente y, en este caso, por omisión –factor que contribuye a la invisibilidad- obstaculizando el aprendizaje y la construcción de recursos subjetivos, se desalienta la participación en la esfera de lo público y se alienta el vuelco a lo privado doméstico como espacio de pertenencia. 

Así mismo nuestra cultura suele concebir a la mujer no como sujeto sino como objeto de deseo; idea que se ve plasmada en una postura vacilante respecto al ejercicio del derecho de la mujer sobre su propio cuerpo. Proliferan de un modo alarmante los casos de maltrato, abuso e incesto cometidos sobre la mujer. El núcleo del conflicto no radica en la búsqueda de placer por parte del perpetrador, sino en el ejercicio de un poder sobre el otro, sobre el cuerpo del otro, vulnerando así su objeto más propio e íntimo. El trabajo sobre estos casos suele chocar con un obstáculo prácticamente insalvable y es que se trata de emergentes, producto de concepciones culturales fuertemente arraigadas, nuevamente, por omisión. 

 

No es habitual que se estimule a una niña a experimentar placer en actividades relacionadas con la acción, el ejercicio y el uso de su propio cuerpo o, peor aún, suele descalificarse su disfrute en el movimiento considerándolo algo propio del varón. Valga como ejemplo una disciplina ideada especialmente para ser practicada por mujeres: “pelota al cesto”. Se trata de un deporte fuertemente limitado en cuanto a los movimientos  (sectores de juego demarcados para cada jugadora, pelota que no pica, sólo se toma, se lanza y se "cachetea" cuando se pierde el control). Si el ejercicio sobre el cuerpo está vedado como algo placentero, éste se transforma en objeto para el disfrute de otro; éstas son marcas tempranas, difíciles de erradicar posteriormente.

 

Pensar una sociedad igualitaria en las oportunidades que brinda y el trato que prodiga a varones y mujeres requiere de acciones gubernamentales positivas destinadas a corregir versiones de género estereotipadas para la construcción  de roles equitativos en su participación y pertenencia.

El fútbol, como la disciplina deportiva más arraigada en nuestra cultura, debe ser integrado como actividad pensable para mujeres. No se trata de copiar los parámetros del fútbol masculino. Es necesaria la promoción de espacios y recursos con el objeto de propiciar en las mujeres la construcción de una identidad característica para el fútbol femenino, la elaboración de una imagen y un lenguaje propios que permita a las futbolistas verse a sí mismas como deportistas.

Es prioritario entonces, atender a esta demanda generando un espacio en el cuál se contenga y se albergue a las futuras jugadoras de fútbol. El primer desafío lo afrontarán las mismas mujeres, que deberán aprender a convivir desde sus diferentes ideas, deseos y capacidades, para contribuir de esta manera a la construcción de nuevas representaciones sociales acerca de las costumbres y los modos de ser de las mujeres en la cultura.

 

 

LAS VENTAJAS DE LA ACTIVIDAD DEPORTIVA

 

Las ventajas que el deporte ofrece en todos estos campos de actuación podrían desglosarse en diferentes ámbitos. Aquí se ofrece una síntesis extraída de diferentes estudios consultados (Sport England, 1999, Bodin y Heas, 2002; Charrier, 1998; Becker y Brandes, 2000) y que puede servir para dar una imagen panorámica de las potencialidades individuales del deporte a escala individual y grupal: 

 

Individual: 

* Provee la oportunidad de adquirir habilidades físicas y deportivas

* Aumenta la autoestima

* Permite el reconocimiento de las limitaciones propias

* Evalúa destrezas y aptitudes y permite a las participantes conocer mejor su cuerpo

* Da la oportunidad de responsabilizarse por la propia salud

* Ocupación del tiempo libre

* Aceptación de reglas y normas

* Transmisión de valores educativos( esfuerzo, perseverancia, espíritu de equipo)

* Refuerza la identidad personal

* Propicia oportunidades de empleo

 

Grupal: 

* Es un medio de inserción, de socialización  y acceso a la ciudadanía

* Da la ocasión de comunicarse y conocer gente nueva, es un lugar de encuentro, de aceptación de diferencias

* Tanto en las prácticas más reguladas como en aquellas más informales la actividad física propicia la interacción de los participantes, la creatividad y el desarrollo de la personalidad.

* Proporciona la ocasión al grupo de construir experiencias y de reforzar la sociabilidad. 

 

 

Después de todo este tiempo de trabajo y de la experiencia de campo adquirida pensamos que es posible replicar esta política pública en diferentes barrios de la Ciudad de Buenos Aires ofreciendo la posibilidad de práctica deportiva de fútbol enmarcado en las características particulares de cada comunidad barrial. 


 

NUESTROS OBJETIVOS:

 

 

NECESIDAD DE ORGANIZACIÓN PROPIA: LA NUESTRA FUTBOL FEMENINO

 

Por lo explicado anteriormente creemos que la creación de una asociación civil que permita seguir dándole sustento legal y económico al proyecto sumado a la idea de fundar un club constituyen las herramientas necesarias para pensar en el crecimiento del fútbol femenino y en el desarrollo integral de la disciplina.

 

Aquí tenemos la profunda convicción de la necesidad de la presencia del Estado para lograr la voluntad política que permita el sostén y la concreción explicita  de estos sueños y proyectos.

 

También nos sentimos parte de los grandes cambios que se vienen dando desde 2003 en nuestro país y en Latinoamérica. Erradicar la violencia de género y construir la igualdad de oportunidades entre mujeres y varones son atributos insoslayables de una sociedad más justa. Las jóvenes de nuestros barrios son las protagonistas de estas transformaciones en la dura lucha por recomponer el tejido social después de los años de dictaduras y neoliberalismo. Ellas son las que se reconocen en sus pares y cambian la sospecha, flagelo de otro tiempo, por la solidaridad. Sólo de esta forma entendemos que un proyecto colectivo es posible y desde nuestra organización lo manifestamos con los objetivos planteados en el estatuto fundacional: 

 

 

* Generar un espacio para el deporte y la cultura orientado hacia el fútbol femenino no excluyente. Con el fin de promover, extender, potenciar y dar continuidad a esta práctica en cualquiera de sus formas.

 

*Identificar intereses, motivaciones, campos de aplicación y áreas problemáticas comunes del fútbol femenino, y aplicarse a su integración a través del diálogo y del trabajo compartido y solidario, priorizando la inclusión social.

 

*Desarrollar una práctica profesional que permita profundizar en los aspectos técnicos, teóricos y prácticos vinculados al fútbol femenino, generando un espacio para la formación de directoras técnicas de fútbol femenino y el deporte de las mujeres en general.

 

* Proponer políticas públicas que alimenten, fomenten y respalden este deporte.

 

*Promover el deporte femenino y establecer vínculos con otros clubes y asociaciones, tanto a nivel nacional como internacional.

 

*Erradicar la violencia de género en el deporte.

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